Mi cuerpo mal trecho y adolorido no me ha dado tregua hace varios días ya. Cada paso, cada movimiento - hasta cambiar la posición en la cama - tengo que pensarlo antes; nada de impulsividad, todo bien pensado y pausado.
Vuelvo atrás y re leo lo escrito hace casi una semana: sin expectativas, a que me vean, a encontrar. Y finalmente así fue: sin expectativas, ocurrió lo impensado; me vieron y me sintieron; sin buscar encontré. Lo importante, lo que trascendió fue que me refresqué, que sentí, que reí, que finalmente me sentí plena y feliz.
He vivido esta semana con el puto dolor de espaldas y con esa alegría que sólo da cuando se ha vivido algo lindo, intenso y loco.
Aun hay un pendiente, pero intento dejar que la vida corra y no apurar nada...todo ocurrirá cuando tenga que ocurrir. Debo seguir luchando por las no expectativas y así volver a sorprenderme...dejar que esta vida además de sorprenderme me despine.
Bien por mi. Mañana será otro día y lamentablemente esta vez sí tengo expectativas. Mal por mi.
Veamos...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario